Cannabis como biodiesel

2009.06.28

 

Utilizada desde miles de años por distintas culturas alrededor del mundo, el cannabis sativo contiene propiedades que pueden ser útiles al hombre desde la culinaria hasta la industria. Conocida sobre todo por sus atributos alucinógenos y por la cannabisfobia promovida a partir de los EUA desde los treinta, el cannabis sativo y sus potencialidades en el último siglo poco fueron explorados. La prohibición del cultivo y de la simple existencia de esa especie, así como el preconcepto que ocasiona, han limitado los intereses de la ciencia en las tecnologías que pueden ser buscadas en esa planta desde de enumeros sectores.

Activistas por la legalización del cultivo y consumo de la cannabis sativa acreditan la prohibición a los intereses de la industria norte americana que desarrollaba en el inicio del siglo pasado, sobretodo la industria de petróleo. A partir de ese combustible fósil se puede extraer no apenas diesel y gasolina, pero también plásticos y tejidos; lo mismo se puede hacer del cannabis, pero con menos polución, con mayor abundancia de materias primas renovables y, por consecuencia, menos lucros a la industria petrolífera.

Las industrias estadounidenses formaron, a partir de los treinta un contexto de prohibición que proporciono un aumento muy fuerte sobre los tributos del cannabis en los EUA, ocasionando la destrucción del cáñamo en ese país y provocando el aumento también de los impuestos sobre los biocombustibles derivados del petróleo, así como de muchos otros productos que derivaban de otras industrias, conforme expone Miguel J. Dabdoub em “Importância Agrícola, Tecnológica, Econômica, Energética e Geopolítica do Biodiesel”.

La cultura occidental moderna ha renegado los conocimientos sobre las potencialidades del cannabis en todos los sectores en nombre del desenvolvimiento de la industrialización que por su turno ha destrozado impiedosamente la naturaleza.

Quizás ese sea el momento de mirar atrás y reconocer los beneficios de esa planta considerada mágica por muchas culturas anteriores a la civilización industrial y de lucro capitalista. En eses tiempos donde se buscan soluciones ambientales, el cultivo de cannabis se presenta como una alternativa ideal, sobretodo bajo la forma de biocombustible. Evidentemente que esa solución no es colocada con naturalidad, debido a lo preconcepto que las campañas anti cannabis formaron década tras década y, sobretodo, a los intereses económicos que no los deja cair en el olvido.

El impedimento, segundo los activistas sigue siendo los intereses industriales, una vez que el sistema económico ha ganado dinero destruyendo el planeta y ahora intenta buscar su lucro haciendo los reparos. El cultivo de cannabis, así como de la mayor parte de los biocombustibles se da mejor en territorios de clima tropical, es decir, los países de desenvolvimiento económico retrasados y dependientes; lo que,