Fibras de Cáñamo
2009.07.04
Los cambios que el hombre ha provocado en el medio ambiente a lo largo de las últimas décadas han despertado discusiones sobre formas producciones con menor impacto en el medio y productos como la fibra del cáñamo, que en otros tiempos eran comúnmente utilizadas, volvieran a la pauta. La planta de cannabis es la más antigua planta cultivada en la historia de la humanidad para la producción de fibras. Desde ese vegetal se puede extraer un material ideal para la industria papeles y de tejidos, con cualidad superior hasta mismo a la del algodón.
La misma cuantidad de papeles que se produce a partir de 5 hectáreas de los piños puede ser producida a partir de 1,5 hectáreas de cannabis. La fibra se la extrae del talo de la planta, en general plantas masculinas, las cuales llegan a medir hasta 6 m de alto. En países europeos, los mayores consumidores y productores de la fibra de cáñamo, se utiliza el cultivo monoico del cannabis en ese proceso. Además de la cualidad superior de las plantas macho en relación a las hembras, los individuos masculinos no presentan grandes cantidades de substancia psicoactivas, el canabbinoide THC, y el cultivo monoico no permite la reproducción de las plantas, lo que es esencial en el cultivo de ese vegetal para el consumo como alucinógeno.
El impedimento a la popularización de la popularización de ese consumo sigue siendo la polémica que se crio sobre el cultivo y consumo de cannabis a lo largo del último siglo. La canabbisfobia, campaña con base xenofóbica promovida por los EU desde los treinta, ha propagado un imagen demoníaca de esa planta digna de la caza a brujas. La planta sagrada en muchas culturas, cuyos recursos ofertados al hombre se habían desfrutado desde miles de años fue transformada en la enemiga pública del Tío San, de la moral y buenos costumbres. Asociando a la imagen de los esclavos latinos y africanos, las industrias estadunidenses lograran defender sus intereses económicos por medio de la difamación de esa planta y la simple prohibición de su existencia.
La actitud mezquina, para decir lo mínimo, logro también promover la violencia y los lucros inescrupulosos del narcotráfico, la marginalización de los usuarios y el olvido de las propiedades medicas, industriales y ritualistas del cannabis sativo. Hoy, no obstante, las discusiones sobre alternativas naturales más saldables al hombre y el medio donde habita han traído al palco el asunto de las alternativas de producción que esa planta nos ofrece. Sobre todo sus fibras, que desde las culturas antiguas, como la greca y china, es conocida y apreciada por el hombre.
Muchas empresas de Europa viene apostando en la producción de fibras a partir del cáñamo, que tiene una resistencia hasta cinco veces superior a la fibra de algodón; además, el cultivo exige menos espacio de tierra y no es perjudicial como la mono cultura de eucaliptos comúnmente utilizada para la fabricación de papeles. Esa fibra presenta también grande capacidad de absorción, lo que facilita el proceso de coloración de los materiales y puede ser mesclado con otras especies de fibras. Y la mejor de todas las cualidades de esa fibra son sus propiedades biodegradables, lo que cada vez más pasa a ser una exigencia de aquellos que aprecian el consumo consiente y sustentable.



